Una gota.
Otra gota.
Una gota más.
Rojas, tan rojas…
Algunas caen al suelo, creando círculos, mientras otras ruedan por la mejilla, desde su salida por la sien.
Una gota rueda hasta el labio.
Amenaza con caer, sin moverse.
Una mirada fija en su recorrido, fija en el labio, sedienta de esa gota, hipnotizada por la imagen.
Un par de largos dedos quita la perla roja del labio. La mirada pierde ansiedad.
Los dedos rojos imprimen sus líneas por todos lados ahora.
La mirada obtiene lo que quiere, y está en el labio y por todos lados a su alrededor.
Es el subconsciente desangrando, provocando las palabra en los labios, la letra en los dedos. Y una mirada atenta, presa del hechizo.
Una sonrisa de lado, y la respiración contenida. Una comunicación muda. Libre y sangrante.
Fluir de una libertad carmesí, al fin la libertad que jamas deseo se presenta en una suave caída.
ResponderEliminarLos labios dejándola deslizarse hacia la piel, limite de su prisión y hogar. Suavemente recorre el contorno del cuchillo mientras las puertas de la libertad se abren en flor.
En líquidos deseos el agua que cae se derrama, abrazándose con ella y fluyendo hacia el drenaje.
Su experimento, hogar y prisión se baña en ella, la despide de ella en ríos de vida. Expulsión de la totalidad del ser en un suave fluir.
Y los ojos la despiden, cerrándose lentamente mientras los labios regalan la sonrisa mas hermosa.
Nunca mas juntas, nunca tan libres, nunca tan conscientes una de la otra.
Salido de la cabeza de Sebastian, por culpa de tu arte
Una vez más la suave agitación, paso a paso conocida.
ResponderEliminar"Nunca mas juntas, nunca tan libres, nunca tan conscientes una de la otra." De qué estará hablando?
Durante días, gota a gota, pensamiento tras pensamiento se cae el velo, se quiebra la máscara. Se rompe el hechizo.
Y al abrir los ojos veo unas gotas negras, muy negras en el suelo; una hiel, un veneno.
El sueño se confunde con la realidad, como el instinto con nuestra máscara externa.
La sien sigue goteando, y lenta, tímidamente, se relamen las gotas que caen a los labios. Sangre o veneno. Ya no importa.
"Nunca mas juntas, nunca tan libres, nunca tan conscientes una de la otra."
ResponderEliminarCuando el arte y la mano que la hace concreta se encuentran finalmente cara a cara.
¿Que mas da si es sangre o veneno?, es el alma la que decidira al fin, si el negro gotear es veneno o tinta.
Go get your knife go get your knife
ResponderEliminarAnd lay down...
El lienzo mas perfecto, cuerpo exterior del yo, se abre ante mi. En furia y pasion, con la calma mas perfecta, la tinta y la sange se mezclan al pasar mi objeto de arte, en cuhillo convertido.
La escencia de mi lienzo fluye en letras que derraman sobre la piel, dulce hoja en blanco. El mas puro y bello de los poemas se escribe hoy en su piel, con la escencia y la realidad del ser.
Gemidos de placer y dolor se mezclan entre el ruido del lienzo al rasgarse. Los besos sellan cada letra que queda impregnada en la piel, para su eterna permanencia.
Un ultimo repiro antes del final, una mirada fija entre los ojos del atrtista y su lienzo. Y un punto final, preofundo en el vientre se hunde por ultima vez poniendo descanso final a su obra maestra.
Un beso se deposita en los labios ajenos, una mano recorre el lienzo otrora en blanco, sintiendo las letras que ingresan al ser.
Y la sien, comienza a gotear...
Una gota.
Otra gota.
Una gota más.
Rojas, tan rojas…
Algunas caen al suelo, creando círculos, mientras otras ruedan por la mejilla, desde su salida por la sien...
Yo todo vuelve a comenzar... pero esta vez sin máscaras, ya tras el velo del auto reconocimiento.
ResponderEliminarUna calma que se deposita goteando en sus manos. La textura de su letra invade los surcos de su piel. Veneno, tinta, ¿que más dá?. Lo que fué, debería haber sido eterno y puede volver a serlo.
La mirada se pierde en las pequeñas gotas que dibujan en sus manos, los mas intolerantes y caprichosos manchones carmesí. Y la mente se abre para acompañarlos con su arte negro, goteando al encuentro una vez mas.
Los labios aguadran ansiosos el beso que nunca pudieron olvidar. Las manos recuerdan esa caricia que nunca debieron dejar de regalar. Los ojos se bañan en el rio negro y carmesí de la tinta en sangre y la voz responde acompañada de una sonrisa.
"Paciencia estupido, paciencia una a la vez"...
Una gota
Otra gota.
Una gota más.
Rojas, tan rojas…
Algunas caen al suelo, creando círculos, mientras otras ruedan por la mejilla, desde su salida por la sien...