Casi como si todo fuese una ilusión mía; como si no hubiese sucedido en realidad.
¿Será cierto? Mi corazón pone trampas. Constantemente.
Se necesita saber jugar, saber perder y saber ganar. Para mí, todo se resume a un milagro. Un milagro que se descubre como una idea iluminada, en el lugar preciso, en el momento preciso.
La inacción no da lugar.
Se juntan los motivos para matarla. Pero la inacción gana. Siempre gana.
¿Será que existe una sucesión necesaria de hechos, que tienen que darse para crear ese instante mágico, ese milagro?
¿Dónde está la jugadora?
Vincent gruñe cansado. Sus cuerdas se quejan. Él sabe.
Solo resta seguir caminando. Porque sí, la partida continúa. La partida recién empieza, de hecho. Y nadie va a dejar de jugar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario